Historias del porno

LA MUJER CON TRES NOMBRES

 Cuando Esther Kooiman, nacida en Rotterdam en 1968, tenía quince años, se dio cuenta de que, en su colegio, había tres niñas más que compartían su nombre. A esas edades, las adolescentes se sienten únicas, señaladas por los dioses para cumplir misiones en la sociedad que nadie puede ejecutar, y Esther pensó que había demasiadas “Esther” en su entorno para ser una más. Decidió cambiar su nombre por el de Amy.

MITCHIE VA AL CINE

 En la década de los 70, los teatros del “off Broadway”, el circuito de teatro alternativo que se nutría de estudiantes y aspirantes a actores de la Costa Este, estaban llenos de jóvenes progresistas que buscaban abrirse camino en el intrincado mundo de la interpretación. Paul Thomas, Harry Reems, Annette Haven o Marilyn Chambers pasaron por los escenarios de esos teatros donde se representaban obras de Pinter o Brecht en las que actores, directores y escenógrafos planeaban hacer la revolución desde una caja con tres paredes.

DE PORNOSTAR A ROCKSTAR

A mediados de los años 70, Catherine Ringer, una joven nacida en los suburbios de París, trabajaba en el hospital de Suresnes a cambio de 2.500 francos al mes. Soñaba, como muchas chicas de su generación, con ser estrella del rock, con formar su propia banda y salir de gira por toda Francia mostrando al mundo sus canciones. Pero no tenía dinero suficiente para producir sus discos.

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