LA MUJER CON TRES NOMBRES

 Cuando Esther Kooiman, nacida en Rotterdam en 1968, tenía quince años, se dio cuenta de que, en su colegio, había tres niñas más que compartían su nombre. A esas edades, las adolescentes se sienten únicas, señaladas por los dioses para cumplir misiones en la sociedad que nadie puede ejecutar, y Esther pensó que había demasiadas “Esther” en su entorno para ser una más. Decidió cambiar su nombre por el de Amy.
A partir de entonces, la vida de Amy entró en un vertiginoso camino que incluía, por pura curiosidad, la prostitución. En su periplo por el lado más salvaje de la vida, Amy entró a trabajar en el White’s, un puticlub de Rotterdam en el que vivió algunas de las experiencias más interesantes de su vida, antes de abandonar la profesión y probar suerte como azafata de televisión en el mítico programa de Tele 5 “Ay, qué calor” o entregarse a las sesiones de fotografía erótica.
Tiempo después, Amy viajó a Los Angeles para participar en una sesión fotográfica al lado de un joven actor italiano que triunfaba en los Estados Unidos. El nombre de aquel adelantado a su tiempo era Rocco Siffredi y la sesión de fotos (accidentada por la inquietante autonomía de la polla de Rocco) desembocó en una oferta para participar en un filme porno dirigido por John Stagliano. La película se llamaba “Buttman’s ultimate workout” (“Culitos amorosos”, en el espantoso título español) y, en ella, Amy interpretaba a una joven artista que se resistía a ser abatida por Rocco hasta el final de la cinta. Al finalizar la grabación, el equipo de producción preguntó a Amy con qué nombre deseaba figurar en los créditos y la holandesa se acordó del White’s. El nombre le llegó como una revelación de lo que iba a ser su nueva vida. Había nacido Zara Whites.
Durante tres años, Zara Whites fue la actriz más importante del porno europeo y una de las pocas que gozó de un notable prestigio en los Estados Unidos. Trabajó, muy a su pesar, con Mario Salieri, quien la elevó a los altares en películas como “Toda una vida”, con Andrew Blake, el único director capaz de hacer que Zara viera una película porno con agrado, con John Leslie, con el que descubrió nuevos caminos en su sexualidad, o con Michel Ricaud, un hombre “que gritaba todo el tiempo” pero cuya calidad como persona y como director no pone en duda.
En 1993 decidió retirarse del porno para intentar emprender una carrera como presentadora de televisión y cantante. Triunfó a medias, pues los discos que grabó nunca salieron a la luz, pero adquirió un cierto prestigio en Francia conduciendo programas de sexo. Hasta que, a finales del siglo XX, retornó brevemente al porno, ya casada y con la única condición de participar sólo en escenas lésbicas, para protagonizar “La domadora”, de Alain Payet, y “Divina”, de Mario Salieri, un filme semiautobiográfico que sería el punto final en su carrera.
.Zara Whites, con Casto Escópico y Frank Lasecca, en los Premios Turia
Ahora, con 38 años, Zara Whites ya no es Zara Whites. Ha vuelto a ser Esther y vive, retirada del mundo del porno, en una bella casa en medio de la campiña francesa, a 70 quilómetros de París, con su marido y sus dos hijos. Ha dejado de fumar y de tomar drogas, se ha convertido en vegetariana y en defensora de los derechos de los animales, y escribe su propio blog ecologista. Es feliz, no reniega de su pasado como estrella del porno y espera que la vida la lleve por caminos más tranquilos que aquellos por los que transitó. En su fuero interno, sabe que fue la primera gran estrella del cine X europeo, la única superviviente en el recuerdo de los aficionados de una generación que ha caído en el olvido. Pero entonces era Zara Whites. Ahora es simplemente Esther.

Comentarios

pasado

y siendo una de las mas grandes, no reniega de su pasado, es más, dice que gracias a él, ha tenido la posibilidad de ser presentadora en la TV francesa.
Y aquí la Lucía Lapiedra nos quiere hacer creer que es Miryam Sánchez y que su pasado no tiene nada que ver con su presente. ¡Vamos, que de haber sido cajera de supermercado, también la habrían contratado en telecinco!

comparaciones

Pero es que comparar a la gran Zara Whites con Lucía Lapiedra es como poner al mismo nivel a Lidia Bosch y Katherine Hepburn. Pura ficción.
Gracias por visitar mi página y por tu comentario

Blog de Zara

Paco, el link del blog de Zara/Esther está roto.

Cambios

Siempre me he preguntado como unas personas que se han dedicado a lo más salvaje de la vida, pueden cambiar tanto y elegir otra forma de vivir, no sé si más tranquila o "auténtica".
Esther, después de todo, es un bonito nombre.

A mí lo que me ha dejado

A mí lo que me ha dejado pensativo es lo de dejar de fumar.

¿Por aquello de tener algo

¿Por aquello de tener algo cilíndrico metido en la boca? xD

jojojo

ello, mesmamente.