EN LA CARA, NO

En pleno siglo XXI, cualquier muchacha que aspire a convertirse en alguien dentro del mundo del porno sabe con certeza lo que le espera: un ano tan dilatado que esté dispuesto a recibir todo tipo de arietes y cientos de baños faciales de semen. Son las dos marcas de la evolución de un tipo de cine en el que, con el paso de los años, lo único que importa es que a la mujer le pongan el agujero del culo del tamaño de la estación de Atocha y su bello rostro reciba, no de forma terapéutica, las irrigaciones de todos sus compañeros de escena.

Podéis leer el artículo completo en: http://www.pornoticiero.com/en-la-cara-no

Comentarios

Paco, como siempre, tus

Paco, como siempre, tus artículos muy buenos.

1) Los faciales. En lo personal no veo mal la corrida en la cara, lo grotesco es la forma como se hace. La chica parece un recipiente donde los sujetos se descargan a lo bestia.

2) Los anales. No logro entenderlo. Me he planteado una hipótesis:
(a) El número de actrices ha aumentado y la competencia es feroz.
(b) La necesidad de ingresos económicos es cada vez más urgente.
Por lo tanto, la chica no puede darse el lujo de negarse a una escena cuando está en sus días de menstruación. Esto se ha capitalizado hasta convertirlo en una moda. Pero todas las modas se mueven como un péndulo. Llegará un momento en que sea más cotizada la penetración vaginal.

¿Será así?

Saludos,
Susana

Buen artículo. Una de esas

Buen artículo. Una de esas notas al margen que pasa desapercibida para el neófito contemporáneo, y que hizo trabajar la imaginación de los pretéritos aficionados de marranería inconformista. Desde luego, nada que ver las desfloraciones de antaño con las de ahora; como que se ha perdido cierta magia, no? Ahora los nuevos talentos que se descubren llegan petados de origen -permitidme esta desagradable locución. Tampoco digo que el bombo y platillo de aquella saga de desvirgaciones me complaciera: algunas estaban bien, pero la mayoría me resultaban algo decepcionantes, por no hablar del fraude que presupone un casting previo, llámese cata personal del material por parte de algún aventajado productor. Si bien es cierto que se trataba de primicias ante la cámara, el cometido del filme giraba en torno la escena de marras, y por lo general el resto de material argumental/escénico era de baja calidad. Y lo peor era que destruía los mitos, acababa con la imaginación y solía ser un síntoma de declive en la carrera del personaje en cuestión. Recuerdo cómo se anunciaban esas películas: "la primera vez por el culo" y tal. Y es bien cierto que actualmente ha quedado reducido el margen de explotación sexual de las actrices. Rediós, esto sí que suena mal.
Resulta evidente que hay un abismo entre el porno de la edad de oro y lo de hoy en día. Lo que me parece es que en una peli clásica nunca se sabía lo que te iban a ofrecer, mientras que en cualquier producto actual -ya sea un gonzo, una epopeya Private, un trabajo alrededor de la starlet de turno...- sabes de antemano que toca cóctel con corrida Sí, hay variaciones, pero en ese caso suele meterse todo en un mismo paquete: faciales, eyaculaciones internas, anal... yo he llegado a ver pelis en las que ni siquiera perdían unos minutos en meterla por donde manda la ortodoxia. Estamos de acuerdo en que ahora hay un abanico muy extenso de elecciones para el asueto personal. Pero era bonito cuando te sorprendían.
Un saludo, Paco. Siempre es grato leerte.
PD: qué mejor título que el que has puesto en el artículo.