38. RETORNO A LOS CLÁSICOS

El cine X europeo en 1994 parecía una vieja biblioteca. Cualquier obra de la litaratura con cuerto renombre era susceptible de ser adaptada al porno. Luca Damiano y Joe D’Amato abanderaron una tendencia que también alcanzaría a Mario Salieri o Marc Dorcel.

Si Rocco Siffredi actor irruTarzan Xmpió como un vendaval en el panorama del cine X, Rocco Siffredi director fue un auténtico torbellino. Sus primeras películas, de 1993, respondían, más o menos, a los cánones tradicionales, pero al año siguiente Rocco, a través de una curiosa iniciativa, hizo saltar por los aires el habitual sistema de producción del porno europeo. A través de su propio club de “fans”, Rocco reclutó actores y actrices dispuestos a despuntar en el porno para reinventar el “gonzo”. La más osada de sus admiradoras fue Sandy, una volcánica mujer que se atrevería a enfrentarse al semental italiano en “Sandy” y protagonizaría el más tumultuoso “gang-bang” del continente en “30 hombres para ella”. Aparte de su club de admiradores, Rocco encontró petróleo en la cantera de actrices del Este de Europa, principalmente en Budapest y Praga. Su sola presencia era un reclamo para multitudinarios cástings que, a modo de reportajes dominados por su fogosa personalidad, se convirtieron en películas como “No dire mai Rocco Siffredi” o “True Stories”.Rodaje de Dracula
Rocco no se conformó sólo con aparecer como estrella descollante en sus propias películas. En “Tarzán X”, de Joe D’Amato, encarna al personaje creado por Edward Rice Burroughs acompañado de su esposa Rosa Caracciolo. La moda de adaptar clásicos de la literatura universal o personajes míticos no se ceñía sólo al rey de la selva. Tanto D’Amato como su buen amigo Luca Damiano explotaron al máximo las posibilidades de la iconografía clásica en “Marco Polo”, de D’Amato y de nuevo con Rocco encarnando al intrépido comerciante, o “Aladdin X”, de Damiano con Christophe Clark de protagonista. En la misma línea se encuentra la versión porno del “Hamlet” de Shakespeare que realizaría Luca Damiano en asociación con Hans Moser y que contó con Sarah Young como esforzada Ofelia. Ni siquiera Mario Salieri pudo sustraerse a esa tendencia y, en 1994, ideó su personal versión del “Drácula” de Bram Stoker empujado por la recreación que Francis Coppola hizo para el cine convencional. Salieri, sin embargo, volvió en parte a sus orígenes con “Concetta Licata”, un extenso culebrón ambientado en Sicilia en el que Selen interpretaba a una muchacha sometida a chantaje sexual por las fuerzas vivas de una pequeña localidad de la Italia meridional.
El perfume de MathildeEn Francia, la sucesión de Michel Ricaud fue menos traumática de lo que cabía esperar. En principio, la herencia debía administrarla su viuda, la antigua actriz porno Sandrine Vincenot, que adaptó algunos argumentos de su difunto esposo para debutar en el género, caso de “Aujourd’hui tout le mond dit oui”. Pero el verdadero heredero del talento de Ricaud fue quien durante años había sido su productor. Tras una estéril búsqueda de algún realizador que trabajara en la misma sintonía que había manifestado Ricaud, Marc Dorcel decidió asumir él mismo el papel de director de sus producciones. Su bautismo de fuego fue “El perfume de Mathilde”, una exquisita película basada en un relato erótico de Jean Rollin que presentaba a una Draghixa en el esplendor de su carrera. Visto el éxito cosechado en su debut, Dorcel continuaría con su pluriempleo de director y productor en otra película rodada bajo las mismas condiciones: “Citizen Shane”, una versión porno del “Ciudadano Kane”, de Orson Welles, con Christophe Clark de protagonista. Como se puede deducir, el cine X francés tampoco se abstrajo de la moda de parodiar éxitos de taquilla del cine de todos los tiempos y, así, una de las películas de más éxito en la cinematografía gala del año anterior “Los visitantes, no nacieron ayer”, de Jean-Marie Poiré, tuvo en su adaptación al porno, “Les visiteuses”, de Alain Payet, uno de los filmes porno más rentables de 1994.
 
SabinaEL PORNO QUE SURGIÓ DEL FRÍO
Si bien Dinamarca y Suecia fueron abanderadas de la revolución pornográfica de los alegres 60, el cine X escandinavo no proporcionó, si exceptuamos las iniciativas de Private, ninguna película notable durante casi tres décadas. Sin embargo, con la caída de los regímenes comunistas del Este de Europa, la fría Finlandia se convirtió en un pequeño centro de producción de pornos gracias a la osadía del realizador Heikki Mattinen, quien figuraba en los créditos como Kullervo Koivisto o Mikko Jylha, autor de “Pecado mortal” y “Rasputin”. Aunque Mattinen contó en dos películas con la americana Tracey Adams y un buen número de modelos checas o húngaras, la gran estrella del porno finlandés es la simpática Sabina, una rubia de ojos azules y formas redondas que, tras protagonizar algunos pornos en su país, daría el salto al mercado internacional de la mano de John Stagliano.

 
 
Marnie s'offre a toiLO VERDE EMPIEZA EN LOS PIRINEOS
Aunque había coqueteado años antes con el vídeo profesional, el francés Gérard Menou decidió en 1994 explotar a fondo el campo del cine X “amateur”. Desde su productora Défi, con sede en Perpignan, Menoud comenzó a trabajar con actrices y actores debutantes (Marni, Violine, Geneviève) puestos al servicio de un equipo técnico y artístico completamente profesional, dirigido por el propio Menoud. Así, en su serie “S’offre a toi” utiliza el habitual esquema del porno aficionado: entrevista con la actriz y escenificación de sus fantasías. En “Masturbation”, sin embargo, las debutantes pasan una especie de prueba ante la cámara que empieza con la autosatisfacción personal y acaba con la ficción de que intentan convencer al productor de que están dispuestas a hacer una fructífera carrera en el cine X.