VERONICA HART
Actriz de talento, productora de las películas que cambiaron el rumbo del porno en los 90 y directora de culto. Todo eso ha sido, a lo largo de casi 30 años de carrera, Veronica Hart, una leyenda viva del cine X norteamericano que ha defendido, desde todas sus posiciones, un porno digno y bien elaborado, que entretenga al espectador además de excitarlo.
Ninguna mujer representa mejor la historia del porno que Veronica Hart (Las Vegas, 1956). Graduada en teatro por la Universidad de Nevada, Hart fue actriz en su juventud e incluso llegó a representar a Lorca en el Kennedy Center Festival. Pero un accidente doméstico la obligó a permanecer en cama durante dos meses y, una vez restablecida, sólo encontró trabajo como actriz porno.
En esa faceta, Veronica Hart destacó como una actriz elegante y señorial. Profesional en todos sus aspectos y muy preocupada por elegir aquellos papeles que tenían carga dramática, como demuestra su trabajo a lo largo de cuatro años y que fructificó en películas como “El espejo de Pandora”, “Noches de neón” o “Amanda de noche”.
Tras su retirada, en 1984, Hart siguió vinculada a un medio que conocía perfectamente. Y lo hizo de manera inteligente. Primero como productora de algunas de las películas emblemáticas de la década de los 90, como “Sex” o “Latex”, que lanzaron a la fama a Michael Ninn.
A partir de 1996, la propia Hart se puso detrás de las cámaras para dirigir películas en las que la mujer tenía un papel protagonista, muy alejado de los roles tradicionales que le asigna la industria de cine X.
Veronica Hart rescató para el porno a Ginger Lynn en “Desgarrada”, la vuelta al cine X, con 37 años, del gran mito sexual de la década de los 80 a través de una cinta en la que se mezclaba el melodrama de lujo con el sexo más ardiente. En ella, Hart era capaz de sacar el máximo partido a la veterana estrella, como si el tiempo no hubiera pasado.
Lo mismo hizo con Marilyn Chambers, quien retornó al porno de la mano de Hart en “Una madura insaciable”, la continuación, en clave de mujer madura, de la célebre “Furor insaciable” que convirtió a la estrella de “Tras la puerta verde” en un mito del cine para adultos.
Precisamente Chambers protagonizó “Juegos sucios”, una introspección en el mundo de los altos ejecutivos que se encuentra entre las obras maestras de esta directora singular. Pero su más interesante obra fue el “remake”, en forma de comedia musical, del clásico “Paraíso porno (The opening of Misty Beethoven)”, titulad
o “Misty Beethoven: The Musical”, una película con un extraordinario sentido del humor que es considerada como la obra maestra del cine porno-musical.
El cine de Veronica Hart no se basa en signos de autor, ni en intentar demostrar que detrás de la cámara hay alguien con ambiciones artísticas. Es un cine en el que prima la narratividad, el protagonismo de la mujer como motor de las relaciones humanas y, sobre todo, devolver al porno al catálogo de géneros cinematográficos, como en la época en la que Hart era actriz.
En esa línea continúan sus trabajos, que no desdeñan esporádicas presencias en series de éxito en las que el porno es tratado como una actividad profesional más. Un ejemplo lo encontramos en el capítulo de la primera temporada de la serie “A dos metros bajo tierra”, en el que interpreta a una actriz porno que muere en un accidente doméstico como una reina. Como lo que siempre ha sido Veronica Hart.

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