PAUL THOMAS
Si hay una figura que ejemplifica la evolución del porno norteamericano en los últimos 35 años, ese es Paul Thomas. Actor de talento en las películas de la edad de oro del género, Thomas supo reconducir su carrera hasta convertirse en uno de los directores que mejor refleja los nuevos tiempos en el porno moderno.
Los lectores más “hippys” sin duda recordarán aquella ópera rock llevada al cine a mediados de los 70 por Norman Jewison
con el título de “Jesucristo Superstar”. Pues el apostol Pedro, mano derecha de Jesús, estaba interpretado por Paul Thomas. Eso fue muchos años antes de que Thomas, nacido en el seno de una familia acomodada de Winnetka, Illinois, en 1951, se convirtiera en uno de los grandes directores de cine X de todos los tiempos.
A mediados de los 70, Thomas, que entonces se llamaba Phil Tobias, quería ser actor y encontró en el porno una forma de mostrar su talento a todo el mundo. Entre 1975 y 1989, Paul Thomas fue uno de los grandes actores de la edad de oro del porno norteamericano y, en su currículo, figuran películas míticas, como “Memorias de una pulga”, “V-The hot one” o “Ten little maidens”.
En 1987, Thomas decidió ponerse en el otro lado de la cámara para filmar sus propias películas. Pero no siguió la senda de otros compañeros de profesión para dirigir “gonzos” con poca pericia, sino que se tomó muy en serio su trabajo. En poco menos de tres años, Thomas se erigió en el referente del porno de la factoría Vivid como realizador de películas políticamente correctas, de hermosa factura visual y con escenas sexuales convencionales. La esencia del porno para ver en pareja.
De esa guisa, Thomas ha ido encadenando en los últimos 20 años un éxito tras otro: desde la escenificación de un macrojuicio contra la pornografía en “Bajo juramento”, realizada hace 15 años, hasta la reciente revisión de un clásico del porno, “The New Devil in Miss Jones”, el cine de Paul Thomas ha acumulado prem
ios en festivales de renombre y es un fijo en todas las quinielas para dilucidar la mejor película X del año.
De hecho, Paul Thomas es el único director del mundo que acumula siete premios AVN, los Oscar del porno, por su trabajo. Ganó en 1991 con “La bella y la bestia 2”, en 1994 con “Justine”, en 1997 con “Bobby Fox”, en 2002 con “Fade to black”, en 2004 con “Heart of darkness”, en 2005 con “La masajista” y en 2006 con la citada “The new devil in Miss Jones”.
El secreto de Paul Thomas es que se ampara, a la hora de realizar su trabajo, en la máxima corrección. Thomas deja que sus actores trabajen y se limita a colocar la cámara en el lugar correcto. Gracias a ello, ha contado con las mejores estrellas del cine X norteamericano en cada momento, desde Tori Welles hasta Savanna Samson, e incluso la traviesa Janine, después de más de diez años protagonizando escenas lésbicas,
dejó en manos del director de Illinois su debut en una escena heterosexual en la mítica “Maneater”.
Con Paul Thomas, el porno norteamericano encontró el filón que buscaba desde hacía tiempo. Un director pulcro y eficaz, que sabe en cada momento lo que demanda el público y que, al igual que hicieron maestros del cine como Alfred Hitchcock o Billy Wilder, sabe crear grandes obras sin apartarse de las exigencias de la producción.
