GREGORY DARK

Gregory Dark representa para el porno moderno la mirada más vanguardista y provocadora que se puede encontrar en un género que, aunque parezca mentira, peca demasiadas veces de conservadurismo. Sus películas apelan al feísmo, la rareza y las situaciones morbosas con un sentido del ritmo cinematográfico tan actual como los vídeos musicales que ahora constituyen su trabajo.

El vídeo de uno de los grandes éxitos de Britney Spears, “From the bottom of my broken heart”, es obra de un director de cine porno. Pero Gregory Dark no es un director de cine porno cualquiera. Su inquietante personalidad y sus gustos musicales lo conviertieron, durante casi 15 años, en el principal puente entre el cine X y las manifestaciones culturales más vanguardistas.
Nacido en Los Angeles en 1952, Gregory Hippolyte Brown dirigió en 1983 el documental “Fallen Angels”, una polémica película que mostraba la carrera de varias aspirantes a actrices X, desde sus primeras fotos en revistas para hombres hasta los rodajes de las películas. Aquel filme levantó ampollas en la industria, pero dio a Brown la oportunidad de debutar, con el nombre de Gregory Dark, como director de porno a los 22 años, cuando realizó “New Wave Hookers”, un título mítico en la historia del cine X por su capacidad para integrar el sexo más surrealista en una estética moderna, cercana a los vídeos de la cadena televisiva MTV. Protagonizada por dos personajes inspirados directamente en “Beavis y Butthead”, la pareja basura por excelencia de la televisión, aquella visionaria película, además de juntar en un plató a Traci Lords y Ginger Lynn, inauguró la saga con la que Dark ha pasado a la historia del porno moderno.
New Wave Hookers 2Y es que “New wave hookers” tuvo una segunda parte, rodada siete años después con la misma estética pero con una trama de sectas apocalípticas. Una tercera, en la que un hombre encierra a su mujer en una clínica de tono conductivista porque se niega a ejercer la prostitución. Y hasta una cuarta, con la visión del mundo de la sexualidad en los ojos de un pirado.
En estas cuatro películas, Gregory Dark desarrolló un estilo que, por mucho que hayan intentado imitar sus seguidores, nadie ha podido superar. Un estilo marcado por una estética “kistch”, en la que los personajes, más que practicar el sexo, entablan peleas carnales. Donde la escenografía y el vestuario se erigen en elementos fundNew Wave Hookers 3amentales para la trama, ya sea por los disfraces de los actores, ya sea por recrear unos decorados que parece extraidos de alguna película mala de serie B. Todo ello para crear una atmósfera anti-erótica que desconcierta y fascina al espectador a partes iguales.
Fiel a ese estilo, Gregory Dark dirigió unas 40 películas entre 1983 y 1997, entre ellas, “Los polvos del infierno” y “The final outrage”, tercera y cuarta parte de la saga “El diablo en la señorita Jones”, o “Locos por el sexo”, una revisión de “La parada de los monstruos” en clave porno. Y lo hizo dedicando sólo 20 días al año a trabajar en una industria que le asqueaba y le fascinaba a partes iguales.
New Wave Hookers 3Pero, en 1997, su trabajo como director de videoclips, anuncios publicitarios y películas de bajo presupuesto pudo más. Dark abandonó el porno dejando tras de sí un puñado de obras maestras y la sensación de que un adelantado a su tiempo había escrito una página de la historia del cine X. Desde entonces, Dark ha dirigido varias series de televisión (“Oz”, “The Profession”, “Making the video”) y dos películas de terror (“See no evil” y “Little fish, strange pond”), así como vídeos musicales para artistas como Linkin Park, Snoop Dog, The Calling o Xzibit. Dedicado a esos menesteres, vive en Los Angeles.