FRED COPPULA

El parisino Fred Coppula se erigió, desde mediados de la década de los 90, en el gran renovador del porno francés, gracias a una imaginación desbordante que le hizo llevar la actualidad diaria y las nuevas tecnologías al anquilosado mundo del cine X galo.

Fred Coppula, seudónimo del parisino Frédéric Goureau (París, 1968), representa el nuevo impulso del porno francés. No sólo porque sus películas se encuentran entre las más interesantes de cuantas se producen en la industria europea, sino porque su método de trabajo ha logrado conjugar lo mejor de cada uno de sus predecesores. Tiene un estilo propio, marcado por su incesante capacidad para generar nuevas historias y dotarlas de un componente novedoso, pero además ha sabido crear un “star system” en el porno francés que le ha llevado a descubrir estrellas de la talla de Océane, Estelle Desanges, Clara Morgane, Mélanie Coste o Loan Laure.
Coppula había realizado cinco películas de temática “amateur” cuando, en 1998, el productor Francis MiSonia Carrere en Skandalschkind le ofreció un contrato en exclusiva con su compañía, Blue One, para dirigir películas porno. Pronto, el director francés comenzaría a demostrar un talento insólito para el panorama del porno galo en filmes como “Folladores natos”, la versión X del filme de Oliver Stone “Asesinos natos”, “La verdadera historia de un semental”, una revisión del concepto del “gonzo” que se basaba en la película de culto “Ocurrió cerca de su casa”, “La fisgona”, su más interesante inmersión en el género cómico que le proporcionaría siete premios en los Hot d’Or, “La coleccionista”, una curiosa trangresión sobre el mito de la “femme fatale” y, sobre todo, “Orgía a la francesa”, su indiscutible obra maestra que opera como una verdadera deconstrucción de los mecanismos narrativos del género.
Su cine, original y a la vez comercial, juega con los elementos de la vida cotidiana, como la prensa rosa en “Skandal”, la versión porno de cualquier reportaje de “Aquí hay tomate”, o “LaSkandal candidata”, donde Coppula traslada al cine X el peculiar universo de los “reality shows”. Y lo hace desde un punto de vista cinematográfico, pero sin olvidar que lo que está facturando es porno, es entretenimiento para adultos.
Por ello, la mayoría de las grandes actrices del cine X galo han querido trabajar para Fred Coppula, un director que cuida a sus estrellas y las hace aparecer bellas y sensuales en cada una de las escenas que protagonizan, independientemente de que estas sean más o menos estéticas.
Tras haber dirigido más de 20 películas bajo el auspicio de Blue One, Fred Coppula decidió fundar su propia productora en 2004. Su indepencia menoscabó en parte su capacidad de sorprender al espectador, aunque entre sus últimas obras se cuentan filmes tan intereSkandalsantes como “Fuck Club”, con la que ganó el premio al mejor director en la edición de 2006 del Festival de Cine Erótico de Barcelona.
Cinco años después de haberse establecido por su cuenta, Fred Coppula se ha erigido como un verdadero descubridor de estrellas del cine porno francés, a imagen y semejanza de su compatriota Pierre Woodman, y, por supuesto, en el realizador que mejor ha sabido conjugar vanguardismo y comercialidad de cuantos integran el cine X europeo.