DEBBIE DOES DALLAS
La azarosa historia de un grupo de adolescentes que buscan conseguir dinero para costearse un viaje a Dallas apareció en 1978 y, inmediatamente, se convirtió en un éxito impensable. Hasta el punto de que es una de las películas más rentables de la historia del género.
En 1978 el cine X había descubierto, después de sondear los gustos del público, un género que despertaba pasiones entre el americano medio. Al espectador estadounidense le apasionaban las historias divertidas y superficiales protagonizadas por adolescentes perversas y con pocos escrúpulos para practicar el sexo. Antecedentes como “Bella”, de Alexander Kubelka, “Portrait of a seduction”, de Anthony Spinelli, o “Baby face”, de Alex de Renzy, confirmaban que el porno “teenager” contaba con una extensa legión de seguidores. El único obstáculo con el que tropezaban los productores era que, mientras el público demandaba actrices adolescentes con cara de ángel e intenciones de demonio, la ley prohibía que las jóvenes supuestamente virginales fueran menores de edad.
Así, junto a las películas “profundas” de la década de los 70, el porno americano creó un subgénero de inusitado éxito protagonizado por falsas adolescentes perversas que se divierten ejerciendo como animadoras de equipos universitarios de fútbol o baloncesto. En este contexto, el avispado Jim Clark concibió “Debbie Does Dallas”, una alegre comedia juvenil que llegaría a ser uno de los hitos de la historia del porno por diversas razones. La primera y principal es que la película de Clark era una comedia graciosa y desenfadada sobre los problemas económicos de un grupo de chicas despreocupadas cuyo máximo objetivo es viajar a Dallas para llegar a ser “cheerleaders” de los Dallas Cowboys.
Las otras razones que encumbraron a la película tienen que ver con su realización y distribución. Los hermanos Buckley, productores del filme, engañaron a los dos administradores de la Universidad de New York State para que les ayudaran a rodar la cinta en sus instalaciones. Éstos no sabían que se trataba de un porno y dieron todas las facilidades para que el equipo de producción campara a sus anchas por el recinto universitario. Incluso aceptaron actuar en la película. Cuando las autoridades del Estado se enteraron del tipo de filme que se rodaba en la Universidad, despidieron a los administradores. El rodaje también tropezó con la oposición de unos vecinos que, molestos por el trasiego de luces nocturnas, instalaron un ruidoso generador delante de sus viviendas para detener la filmación. Buckley resolvió el problema ofreciendo un papel en la cinta al cabecilla de la revuelta vecinal, que resultó ser el jefe de correos de la zona.
El éxito de “Debbie Does Dallas” fue impresionante. En poco tiempo la película consiguió una recaudación millonaria (durante la década de los 70, sólo “Garganta profunda” ingresó más dinero) y en 1980 fue la cinta más vendida en los albores de la comercialización del porno en formato de vídeo. Hoy en día, “Debbie Does Dallas” figura entre las cinco películas X más vendidas de todos los tiempos y es, junto con “Garganta profunda”, el porno más conocido por la población americana. De su trascendencia da idea el hecho de que una de sus secuencias (aquella en que los universitarios espían a las chicas mientras se duchan) fue copiada literalmente cuatro años después en “Porky’s”, de Bob Clark.
Debbie Does Dallas. EEUU. 1978.
Actores: Bambi Woods, Misty Winter, Ashley Welles, Pat Allure, Robyn Byrd, Arcadia Lake, Georgette Sanders, Rikki O’Neal, Paula Head, Merle Michaels, Eric Edwards, Herschel Savage, Richard Bolla.
Producción: The Buckley Brothers.
Dirección: Jim Clark.

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