EN LA CARA, NO

En pleno siglo XXI, cualquier muchacha que aspire a convertirse en alguien dentro del mundo del porno sabe con certeza lo que le espera: un ano tan dilatado que esté dispuesto a recibir todo tipo de arietes y cientos de baños faciales de semen. Son las dos marcas de la evolución de un tipo de cine en el que, con el paso de los años, lo único que importa es que a la mujer le pongan el agujero del culo del tamaño de la estación de Atocha y su bello rostro reciba, no de forma terapéutica, las irrigaciones de todos sus compañeros de escena.

LA FALSA TRACI LORDS

Las expectativas de futuro de los padres de Diane Purdui Stewart se fueron al traste cuando su rebelde hija, que había destacado de adolescente como gimnasta y cantante de jazz, se mudó a Los Angeles, desde su Toronto natal, para probar fortuna en el mundo del cine. Comenzó haciendo "striptease" a los 15 años y su bonita figura e inocente rostro atrajeron la atención de Erica Boyer, quien la presentó al productor Jim South para que la contratara como actriz de películas X. Stewart fabricó una tarjeta de identidad falsa, en la que constaba que era mayor de edad, y comenzó a trabajar en el porno, cuando todavía no había cumplido los 17 años, con el nombre de Alexandria Quinn.

EL ÚLTIMO TAXI DE JAMIE GILLIS

2010 no está siendo un buen año para el porno. No sólo porque la crisis siga azotando a la industria en todo el mundo, sino porque ya son tres las leyendas del cine para adultos que nos han dejado este año. Puede que sea ley de vida, que quienes comenzaron la aventura de hacer cine para adultos se hayan hecho mayores y les toque la hora de partir. El último ha sido Jamie Gillis, un auténtico mito del cine X, fallecido el pasado viernes en su Nueva York natal.

HIJA DE PAPÁ

Si Luce Caponegro hubiera seguido los pasos que le marcaba su cuna, hoy en día sería una respetable dama burguesa casada con algún potentado del Norte de Italia. Su padre, un alto ejecutivo de una empresa petrolífera, la educó para que se relacionara con los de su condición social, pero Luce nunca se sintió a gusto entre automóviles de lujo, fiestas privadas y amistades con apellidos compuestos e interminables. Nunca quiso ser una hija de papá, sino una rebelde.

SAMANTHA STRONG

El espectacular físico de Samantha Strong, una mujer rubia de extraordinarios pechos aumentados en el quirófano, la convirtió en un mito en el cine porno durante la segunda mitad de la década de los 80 y buena parte de los 90, cuando la actriz de Seattle protagonizó sus mejores filmes en el cine X.

ROCKY NUNCA FUE ROCCO

A finales de la década de los sesenta, Sylvester Stallone vagaba por el circuito del off-Broadway neoyorquino en busca de un papel con el que saltar al cine. Era un tipo fornido, con aspecto de poco inteligente, que ni siquiera había terminado sus estudios universitarios en Miami, pese a que era una de las estrellas del equipo de fútbol americano de la institución académica, y que, de vuelta a su Nueva York natal, había decidido matricularse en arte dramático para probar como actor.

LA CULTURISTA QUE AMABA A LAS MUJERES

La misma semana en la que se fue Tía Peg a entretener a los angelitos con sus lecciones de sexualidad y madurez, hemos sabido que Erica Boyer, otro de los rostros fundamentales en el porno de los 80, perdió la vida la pasada Nochevieja. Boyer fue, en contraposición a Juliet Anderson, hija de la era del vídeo.

ADIÓS, TÍA PEG

Juliet Anderson murió el pasado lunes 11 de enero en su casa de Berkeley (California) mientras dormía. Tenía 71 años y, durante algo más de un decenio fue una de las actrices más respetadas por la industria del porno estadounidense y una de las más queridas por los aficionados al cine X.

UN ESPAÑOL EN EL SALÓN DE LA FAMA

El sábado 9 de enero, el actor barcelonés Toni Ribas se convertirá en el primer español que ingresa en el "Salón de la Fama" del porno norteamericano, una especie de museo-santuario instaurado por la propia industria para honrar a aquellas personalidades que han hecho grande el cine para adultos en los Estados Unidos.

LOS OSCAR DEL PORNO

En 1969, un año antes de que el porno fuera legal en los Estados Unidos, un grupo de productores, distribuidores y exhibidores de películas para adultos fundó en Kansas City la Adult Film Association of America (AFAA), una asociación gremial cuyo principal objetivo era la defensa de los derechos de quienes integraban la industria del cine X frente a los sucesivos ataques de la administración.

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